Te veo hij@. Entrega1

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te veo hijo primera entrega

Te veo hij@. Entrega1

Te veo hij@.

Más allá de las etiquetas y de los diagnósticos

Introducción

Si algo de interesante tiene la naturaleza humana es que puede percibirse la magia de la Vida. Todos tenemos momentos especiales que cambian nuestras vidas, son instantes que marcan todo nuestro camino. Si pudiera recrear los míos, lo haría con fuegos artificiales como se hace en mi tierra natal, con música de las bandas y los sentimientos que hacen que tu cuerpo se estremezca y expanda las vibraciones producidas en ese momento.

Como si de una estrella fugaz se tratara, las vivencias clave crean impulsos nerviosos tan fuertes que dejan una huella en nuestra programación neurológica de tal forma que las siguientes experiencias entran en su cráter, marcando la dirección de nuestra atención y nuestras actuaciones vienen condicionadas por ese impacto. Y aunque no seamos conscientes, cada nueva experiencia vivida pasa por los caminos establecidos en nuestras rutas neuronales, ampliando y marcando determinados comportamientos que hacen que nuestra forma de estar en el Mundo sea la que es y no otra.

 

En el Hospital

dibujo de Mayte Galiana

Mi momento mágico, el que cambió el rumbo de toda mi historia fue la estancia de mes y medio en el hospital esperando el nacimiento de mi primera hija. Con 23 años recién cumplidos, compartí con mujeres de 15 a 42 años la experiencia de la maternidad. Fue un aprendizaje intensivo sobre los diferentes puntos de vista ante un mismo acontecimiento: La llegada de un nuevo ser a la tierra. Viví los sentimientos y preocupaciones de las madres, la reacción de familiares, el trato del personal sanitario y cómo los bebés ajenos a las situaciones terrenales, se adaptaban al nuevo medio con fuerza y determinación.

 

Recuerdo en especial a la madre de Eva que arropaba a su hija con su mirada, como si fuera posible envolverla con sus brazos y la brisa de su voz creando magia suave alrededor de la pequeña, su forma de tocarla como si se tratara de un objeto sagrado de gran valor que hay que transportar con delicadeza. De ella modelé su forma de mirar, más allá del cuerpo de Eva, en cada observación conectando con la esencia de la pequeña. Fue una noche de preguntarme si yo iba a hacer igual con mis hijos. Esa noche eterna observando la suavidad de los movimientos de la cama de al lado. Quería estar atenta al ritual de la madre con la llegada del nuevo Ser.

miradas de conexión

Al día siguiente su única visita fue la asistenta social, la madre estaba en un programa de atención especial pues no tenía nada material que ofrecer a Eva. Todavía me recuerdo en la escena, anonadada, escuchando las voces de la conversación como si de una película se tratara. Mi atención se iba al interior de mi armario, donde esperaba una bolsa de tonos lilas con todos los accesorios a juego. Me preguntaba ¿Qué será de Eva? ¿Y de su madre? ¿Es esto posible? ¡Tanto Amor en la mirada!. De las 13 compañeras de habitación, no vi ninguna otra que ofreciera tanto a su hija. Estaba tan absorta en el impacto del espectáculo que mis pensamientos no me dejaron oír su conversación, sólo observaba el movimiento de sus bocas y un sonido sordo, pero sí me llegó su ternura y la magia de dar la Vida sin esperar nada. Todavía hoy, después de 31 años, se me eriza la piel al recordar la habitación en penumbra y sus canciones de cuna susurrando melodías de protección.

Esta fue una de las que aprendí el papel de madre, pero hubo más.

Además de mis compañeras me colaba por las habitaciones del pasillo descubriendo muchas formas diferentes de recibir el nuevo papel. En la habitación de al lado una joven de 15 años esperaba sola el acontecimiento pero al nacer su bebé, la familia apareció y lo que parecía que iba a ser un drama, se convirtió en un mar de risas y de lágrimas al ver el nuevo miembro de la familia. Besos de la abuela y abrazos a la hija que no esperaba la acogida. Otra madre esperaba con ansia su octava hija, sólo que ésta iba a ser la primera en seguir viva y me contaba sus miedos más profundos y sus expectativas hacia su pequeña.

Viví con cada una de ellas la experiencia de ser madre, las alegrías, los miedos y las diferentes formas de recibir su nuevo rol. De todas aprendí.

Por la noche me escapaba de mi habitación a hurtadillas, para ver a los neonatos. Mis visitas a escondidas a la unidad de neonatología del Hospital Gregorio Marañón, centro puntero en ese momento, me dieron la oportunidad de conectar otra visión: La de los recién nacidos. La tenacidad por salir adelante, su voluntad por respirar, la capacidad de adaptación y de superación. Estos peques nada sabían del resto del hospital y se comportaban como verdaderos héroes que lo dan todo por seguir adelante a pesar de estar conectados a aparatos en sus urnas de cristal. El personal sanitario que cuidaba estos pequeños creó en mí un profundo respeto por el ser humano y me impulsó hacia un camino que nunca imaginé. Fue mi aprendizaje en la Universidad de la Vida.

 Recuerdo en especial a la enfermera que mejor cuidaba de mi hija que un día me dijo: “Tiene genio y eso la sacará adelante; si tú sabes manejar eso será una gran ventaja para ella en la vida”. Fue mi primera toma de conciencia de la importancia de la educación desde el respeto a la forma de ser de cada Ser Humano.

Tengo que decir que parte de la ventaja para sacar a mi hija adelante fue la inocencia y el estar desconectada de la opinión de lo que era “normal” Era estudiante Universitaria y mi forma de organizarme con mi hija hizo que todo me pareciera “normal”. Me limité a sacar lo mejor de cada momento y a enseñar a mi peque a moverse por nuestro Mundo. Me dijeron que la estimulara y que saliera a la calle todo el tiempo incluso con frío. Yo lo vi como un regalo….que bien, no tendría que estar metida en casa. Era prescripción médica salir y moverse. Nunca vi como raro que tuviera que ir a Neonatología para los controles, pensé que era lo “normal” y mi sorpresa fue cuando a los dos años el médico me dijo “Felicidades, su hija es un milagro.  Le damos el alta, lo ha hecho usted muy bien. Su hija está bien…. “…Pues claro que lo está…. Con el tiempo me di cuenta que los médicos esperaban que su insuficiencia respiratoria  al nacer pudiera haberle afectado. No sé si fue casualidad, mi forma de tratarla y mi preocupación de que hiciera todo lo que había encontrado en un libro de la Biblioteca Nacional de Madrid (iba con ella, sacaba los libros que me interesaban, fotocopiaba los capítulos para estudiar y me volvía a casa) o algún factor más, lo cierto es que actualmente es abogada y madre de una niña y un niño. Es una crack.

Ese día en el hospital al salir con el alta, empezó mi búsqueda por la excelencia que me permitió incorporar elementos innovadores en la educación de mis hijos y casi al mismo tiempo necesité expandir mi aprendizaje. Y en 1992, comencé mi labor de formadora de familia en talleres para madres en situación de exclusión social y en pocos años entré a formar parte de un Programa “Hacer familia” con otros profesionales de la educación.

En el desarrollo de este programa, seguí investigando e incorporando nuevas formas. Mi encuentro con la PNL afianzó mi trabajo en programas para las familias y me hizo darme cuenta del “Cómo” había conseguido transformar las etiquetas que de alguna forma habían estado cerca de mis hijos, convirtiéndolas en elementos potenciadores para ellos.

Te veo hijo curioseando

¿Para qué Te veo hij@?

El tema principal de este libro es: cómo transformar etiquetas del tipo “hiperactivo”, “lento”, “despistado”, “torpe”, “cabezota”, “miedoso” y, ¿por qué no?, “TDAH” u otras que se han ido incorporando al lenguaje diario, puedan servir de base para encontrar el potencial que puede impulsar la vida de tu hij@.

Te veo hij@ es un libro dirigido a madres, padres, personas involucradas en la educación y que estén en contacto con personas que están en etapas de aprendizaje y adaptación, que quieren redescubrir a las personas bajo su tutela, desde una perspectiva potenciadora, incorporando nuevas palabras y reorganizando su forma de sentir y estar con los más menudos.

Te veo hij@ está basado en mi experiencia como madre, como persona y como entrenadora de otras familias. Desde el primer momento, quise utilizar lo que hacían para potenciar cualidades en ellos y, en vez de llevar la atención a cambiar comportamientos, orientar el foco hacia mejorar lo que ya estaban haciendo.

Te veo hij@ es para madres y padres con esperanzas pero que no esperan a que las cosas se solucionen desde fuera, ni actúan desde “lo que se espera de ellos”. Es para quienes se interesan por encontrar nuevos caminos.

Te veo hij@ está escrito para madres, padres con ilusión por descubrir el potencial de cada uno de sus hijos. Con la apertura suficiente que les ayuda a aprovechar cada circunstancia para ir adaptando los recursos a cada hijo.

Te veo hij@ está escrito para aquellas personas que saben que en sus manos está el desarrollo de personas que tienen formas de ser y estar diferentes a ellas y están dispuestas a pulir “eso” para que puedan sentirse plenas.

Te veo hij@ se fundamenta en los principios de la PNL y en la utilización de los Niveles Lógicos. Para que a partir de etiquetas limitantes podamos encontrar todo un mundo de significados potenciadores.

Te veo hij@ está pensado para personas que quieren aprender de sus hijos y con ellos.

De mis hijas aprendí a utilizar sus diferencias respecto a mí y a potenciarlas para que les sirvieran de adultas. Dar Amor con una pizca de determinación y respetar sus preferencias respecto a las formas de hacer. De mi hijo, ante los diferentes diagnósticos, desarrollé la intuición y aprendí a fijarme en sus comportamientos y los de su cuerpo. En definitiva, ir creando una realidad donde ellos pudieran crecer como personas

Emplear la paciencia, la creatividad, la astucia y la tolerancia sirvió. Pero lo que más me ayudó fue: tener la certeza que cada uno de ellos albergaba grandes cualidades para ser ciudadanos del Mundo y, por otro lado, aprovechar al máximo todas las oportunidades que me brindaron para llevar a cabo pequeños objetivos que les acercaran a descubrirse.

Próxima entrega: miércoles 6 de febrero

Capítulos:

  • ¿Cuándo empezar a educar?

  • Soy Madre. Soy Padre

Mayte Galiana
Mayte Galiana
Formadora PNL. Miembro didacta de la AEPNL (Asociación Española de PNL). Fellow Member Trainer de la IANLP (International Association for NLP). Máster en Hipnosis Ericksoniana con PNL / Máster en PNL y Salud. Coach wingwave.

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